Están siendo días de mucho calor. Hemos puesto en la repisa de la terraza de la sala de estudio un plato de casco con agua para que beban y se bañen los pájaros. La piedra es para que el viento no se lleve el plato y para que se puedan posar y beber también los insectos.
Cada día aparece vacío. María José, nuestra limpiadora, se preocupa de llenarlo todos los días a primera hora. En cuanto llego, me informa.
